viernes, 13 de octubre de 2017

Todos hemos tomado, en un momento u otro, la decisión de bajar de peso. Lo primero, casi por inercia, es acudir a alguna dieta restrictiva, aquello que antes llamaban estar a plan ahora es "hacer dieta". En otros casos nos calzamos nuestras zapatillas y nos ponemos a correr o pedalear como locos ¿Te has parado a pensar en porque lo haces?

El motivo es sencillo y es que, por regla general, solo necesitamos una cosa para perder peso: déficit calórico, es decir, comer menos calorías de las que gastamos para crear la necesidad de quemar energía, es decir, cuando esto pasa nuestro cuerpo extrae la energía de las reservas para compensar este déficit pero bien:



PERDER PESO NO SIGNIFICA PERDER GRASA.



Pues sí, así es. Te explico lo que sucede en tu organismo con un sencillo ejemplo:

-Suponte que estamos ante una crisis energética  (esto es lo que es el déficit calórico para tu cuerpo) y que te dan dos opciones para sobrevivir:

A) Conservar intactas tus reservas de energía (grasa) y tomar la energía de aquello que más la consume (músculos).

Ó

B) Gastar tus reservas (grasa) y guardar aquello que más energía está quemando (músculos)



¿Qué elegirías? Es obvio, cualquiera elegiría guardarse todas sus reservas (grasas) y gastar primero aquello que más gasto energético te está creando (músculos)... ¡Menos mal que tu cuerpo es más inteligente! Tú cuerpo alternará las dos fuentes de energía pero, por desgracia,  la pérdida de músculo conlleva consigo un gran problema:

MENOS MÚSCULO = MENOS GASTO CALÓRICO



Con lo cual, si tienes menos gasto calórico tendrás que ingerir cada vez menos calorías para seguir perdiendo peso y así entrarás en un círculo vicioso del que se suele salir siempre por una misma puerta: al dejar la dieta o bajar la intensidad de la actividad deportiva comienza el efecto rebote.



¿Cómo remediarlo?

La solución es más sencilla de lo que crees: Dale a tu cuerpo motivos para no destruir músculos. Aquí te dejo algunos consejos fundamentales aplicables cuando bajas la ingesta calórica y/o aumentar el gasto:

1.- Alterna el ejercicio cardiovascular con sesiones de musculación. Entrenamientos con ejercicios de fuerza e hipertrofia harán que tu cuerpo vea la necesidad de conservar masa muscular para esos entrenos.

2.- Aumentar la ingesta de proteínas a lo largo del día asegurará que tus músculos no se degraden. Come suficiente proteínas a lo largo del día, tenlas presentes de manera suficiente en todas las comidas y durante tus entrenos.

3.- No seas drástico, en una guerra hay muchas batallas y no es conveniente mostrar todas las armas al enemigo desde el principio. Baja el consumo calorías poco a poco y no te vuelvas loco con suplementos

4.- No abuses del cardio. No es bueno ni saludable pasar de 0 a 100 en un día,  es mucho mejor empezar poco a poco así podrás sorprender a tu cuerpo cada día.

5.- No te olvides de las grasas. Como bien sabes las grasas (buenas) son, entre otras muchas cosas, una de las encargadas de mantener tu sistema hormonal bien "engrasado".



Como ves, perder peso no es igual que perder grasa y tu ¿Qué eliges?

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